RACISMO
Y DISCRIMINACIÓN
El
racismo puede ser definido como una discriminación (entendida como un proceso
negativo de diferenciación y exclusión) de tipo racial, constituida en un hecho
de construcción social mas no biológica resultado de procesos que pretenden
mantener autoridad y poder. Para entender este proceso es necesario volver a la
época colonial, en este periodo los europeos instauraron unos ideales de
superioridad y se autoproclamaban “civilizadores” frente a los pueblos que
pretendían dominar.
Este
legado nos ha permeado de tal manera que no nos detenemos a hacer un análisis
de nuestro actuar, a partir de esta imposibilidad de autocriticarnos actuamos
en su mayoría de manera inconsciente (racismo latente) y en contraparte están
las prácticas explícitas de racismo (racismo manifiesto). El racismo es una
dimensión individual y estructural, estructura que favorece cierto modelo de
sociedad y excluye a los que no encajen en dicho modelo.
El
legado de racismo colonial no nos permite reconocer otros pueblos como opciones
culturales, nos autoproclamamos dominadores sobre las culturas indígenas,
desconocemos sus creencias y rituales y pretendemos en casi todas las
oportunidades imponer las nuestras; forzamos a los otros a adoptar nuestra
lógica de la existencia.
El progreso para las sociedades “dominantes”
obedece a la extracción y transformación de los recursos naturales, los pueblos
indígenas y nativos tienen concepciones más trascendentales que van desde la
concepción divina de la naturaleza, conocimiento ancestral del territorio,
ritos que conectan al hombre con los dioses.
Es
importante mirar atrás y reconocernos en facetas místicas y únicas de la
imaginación humana, pretender armonía entre hombre y madre tierra; la
trayectoria del progreso no debe ser un estándar. ¿Cómo podemos comparar
sociedades indígenas milenarias frente a nuestros trescientos años de
conocimiento industrial?



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